Artículos destacados
La luna llena brilla resplandeciente junto a un cielo repleto de estrellas; el buqué que desprende un vino viejo y el sonido de las olas rompiendo en el mar aderezan el ambiente. Una pareja de enamorados se susurra al oído, se acaricia y se besa; ambos juguetean como tortolitos sin preocuparse de lo que está sucediendo al otro lado…
El pasado fin de semana se celebró en Valencia un congreso internacional que reunió a más de 700 científicos de todo el mundo. La comunidad científica está muy preocupada porque la vida cotidiana es cada vez más dura y exigente, la sociedad cada vez presiona más y el ser humano tiene cada vez menos capacidad para afrontar problemas. Somos más débiles que nuestros padres, y mucho más que nuestros abuelos. Si el problema no se corrige, el ser humano puede estar abocado a la extinción.
Últimamente estoy muy preocupado con todo el tema del poliamor, las relaciones abiertas y todo eso que veo en la tele de vez en cuando. Tengo una hija de 10 añitos que supongo que dentro de 10 o 15 años nos traerá a cenar a casa a un pipiolo o pipiola (que, hasta ahí, estoy preparado)
Mujer valiente y luchadora de karma positivo y corazón bondadoso y generoso.
Alma noble y buena, de mirada limpia, su sonrisa te embelesa y su autenticidad de atraviesa…
Desde hacía ya un tiempo caminaba por nuestra calle un gato en muy malas condiciones físicas. Un cruce de gato persa, despeluchado, muy sucio y con cara de malote. Que más que caminar, deambulaba por la urbanización con una notable debilidad; iba dejando a su paso heces líquidas, vómitos y babas. Era evidente que el gato tenía alguna enfermedad grave.
Caminaba un hombre por el bosque en la oscuridad de la noche, perdido, desorientado, atormentado… y se encontró con un ser de luz, un mago del alma… y este le dijo:
—¿Qué hace en este bosque, señor?