Era una preciosa noche de invierno. Varias personas y animales esperaban mi alumbramiento. Era una noche estrellada y una estrella traía cola y predominaba sobre las demás: La Estrella Dam, que era la cerveza que tomaban mis tíos Mel, Gas y Bal, 3 cachondos que siempre traían regalos y fiesta para todos. Mi madre, obviamente presente, y absolutamente sorprendida desde mi concepción, y mi padre también presente, también sorprendido, y preguntándose: ¿Quién es ese Espíritu Santo?…
El doctor que me sacó del vientre de mi madre no paró de darme de leches mientras me decía: No me pongas la otra mejilla, cabroncete… Finalmente me hizo llorar, luego miró a su ayudante y le dijo: Este no pasa de los 33…
A los 10 años ya predicaba en el patio del colegio. Me encantaba caminar sobre las aguas heladas del estanque del parque, y cuando deshelaba, mi afición favorita era comprar peces de colores y meterlos en el mismo. Cuando empecé con mi afición, había solo 5 peces en el estanque; poco después conseguí multiplicarlos, llegando a la cifra de 7 millones y medio. Tantos había que mucha gente de mi pueblo decidió dedicarse al arte de la pesca. En aquel entonces, el concejal de milagros de Unidas Podemos decidió que había que construir una casa para cada pez, así es que construimos 7 millones y medio de casas para peces. Y había que darles un trabajo, por lo que acordamos que todos los días fuesen al estanque para ser pescados y luego devueltos a sus casas; de este modo todos eran felices en ese mundo perfecto, tanto los pescadores, los pescadoros y las pescadoras, como los peces, los pezos y las pezas…
Recuerdo que mi madre todos los días me ponía un bocadillo de nocilla en la cartera para merendar y yo NUNCA me lo tomaba; cuando llegaba el viernes, en mi cartera había 5 bocadillos de nocilla. A mi madre le pareció increíble este tema y se lo contó a una vecina; la historia fue transmitiéndose de unas vecinas a otras y fue creciendo. Tanto sonó en el pueblo, que el concejal de milagros de UP decía que yo era capaz de multiplicar los bocadillos de nocilla y de dar de comer a un ejército de mil hombres y mil mujeres, todos de la misma estatura, con un solo bocadillo.
A mis 33 años me acusaron de robar, durante varios años, 15 millones de kg de judías. El juez, romano y tristón, con cara de soponcio y cuerpo de pilates, me dijo: Me han dicho que eres el rey de las judías, ¿es cierto? Yo le contesté que no me gustaban, que eran para mis peces, y lavándose las manos me envió a la cruz.
En lo alto de un monte, estaba yo esperando a ser crucificado. A mi derecha tenía un ladrón bueno; este había sido condenado a la cruz por parecerse a Jesucristo, llamarse Iglesias de apellido y ser comunista, que la verdad es que tiene delito. A mi izquierda tenía a un ladrón malo, un tal Pedro Sánchez, un tío que había llegado hasta ahí por decir una única verdad: “Que todo era mentira”, pero un tipo listo que me ayudó a sobrevivir, me dijo que cuando el romano a caballo se acercase hacia mí con la lanza, que levantase la axila y que dejase pasar la lanza por debajo para luego hacerme el muerto. —Luego te llevarán a un sepulcro y te enterrarán poniendo una gran losa, no te preocupes de nada —me dijo el tal Pedro—, que yo luego iré y te exhumaré, siempre que tu familia no se oponga, claro. Luego diremos que has resucitado y que has subido a los cielos, y acto seguido podremos empezar a escribir un libro: “Manual de resistencia 2” parecía que sabía de lo que hablaba, así es que decidí hacerle caso y salvé la vida… 😅
En los últimos 10 años sí que he hecho 2 milagros de los de verdad; uno se llama Adriana y el otro se llama Fernando. 😍
En fin, solo quería escribir esto para deciros a todos que a mis 43 años sigo como DIOS 💪, y que cuando queráis podemos quedar para hacer una cenita, y os prometo que no será como la última… ni Judas, ni neul… ¡¡¡CHULETÓNN DE BUEY y PAGO DE CARRAOVEJAS!!!